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Planificación sucesoria internacional en España

Una sucesión internacional debe ordenar la ley aplicable, la fiscalidad, los activos y las responsabilidades de la familia.

Las familias con vínculos con España suelen tener nacionalidades, residencias, beneficiarios y activos repartidos entre varias jurisdicciones. En ese contexto, un testamento aislado rara vez basta. La ley civil aplicable a la sucesión, la coordinación entre disposiciones testamentarias, el régimen matrimonial, la titularidad de los activos y la fiscalidad de cada beneficiario deben funcionar como un conjunto.

El Reglamento europeo de sucesiones establece, con carácter general, un marco basado en la residencia habitual y permite, bajo determinadas condiciones, elegir la ley de la nacionalidad para regir la sucesión. Esa elección no determina por sí sola la tributación ni resuelve todas las cuestiones de países que quedan fuera del sistema. Tampoco sustituye el análisis de legítimas, derechos del cónyuge, pactos sucesorios, trusts o estructuras empresariales.

Lullius diseña y revisa planes sucesorios para empresarios, familias internacionales y titulares de patrimonio en España. Comenzamos por identificar personas, activos, documentos y objetivos. Después coordinamos el Derecho civil y fiscal español con los asesores de las demás jurisdicciones, evitando testamentos incompatibles y asegurando que las decisiones de propiedad y gobierno apoyen el plan.

La planificación incluye también la ejecución. Consideramos quién administrará el patrimonio, cómo se obtendrá liquidez para impuestos y gastos, qué información necesitarán los herederos y cómo se preservará la continuidad de una empresa familiar. El objetivo es un plan comprensible, documentado y capaz de adaptarse a cambios de residencia, composición familiar o patrimonio.

Asesoramiento especializado

Ordenar la sucesión

Mapa familiar y patrimonial

Identificamos herederos, dependientes, nacionalidades, residencias, activos, deudas, sociedades y documentos existentes para detectar conflictos y cuestiones que requieren asesoramiento local.

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Una sucesión coordinada

Claves del plan

  • Derecho civil y fiscalidad no son lo mismo. La ley que regula quién hereda y en qué proporción no determina necesariamente dónde ni cuánto se tributa. Una elección de ley válida puede ordenar la sucesión civil, mientras la residencia del causante o de los beneficiarios y la localización de los activos generan obligaciones fiscales en uno o varios países. Separamos ambos planos y después los volvemos a conectar. Así evitamos que una solución civilmente elegante produzca un resultado fiscal inesperado o que una decisión fiscal comprometa derechos familiares que debían preservarse.
  • Los documentos deben conversar entre sí. Testamentos, pactos matrimoniales, estatutos societarios, acuerdos familiares, trusts, seguros y designaciones de beneficiarios pueden disponer de los mismos activos de maneras distintas. Revisamos el alcance de cada instrumento y coordinamos a los profesionales responsables de cada jurisdicción. También prestamos atención a la forma, traducción, legalización y localización de los documentos. Un plan que no puede encontrarse, probarse o ejecutarse con agilidad pierde buena parte de su valor.
  • Un plan para una familia que cambia. La sucesión debe revisarse cuando cambian la residencia, el matrimonio, los beneficiarios, la empresa o la composición del patrimonio. Establecemos momentos de revisión y explicamos a la familia qué hechos deben activar una nueva consulta. Cuando se produce el fallecimiento, podemos coordinar el procedimiento español, las declaraciones y la relación con asesores extranjeros. Haber participado en la planificación facilita una ejecución coherente, aunque cada decisión deba confirmarse con la normativa y los hechos vigentes en ese momento.
  • Gobierno, comunicación y confidencialidad. La planificación sucesoria puede exigir conversaciones distintas con el titular, el cónyuge, la siguiente generación y los responsables de la empresa. Acordamos quién participa en cada fase, qué información puede compartirse y cómo se documentan las decisiones, preservando la confidencialidad individual. Cuando la familia desea preparar a futuros propietarios o beneficiarios, traducimos la arquitectura jurídica y fiscal a responsabilidades comprensibles. La continuidad depende tanto de los instrumentos como de que las personas llamadas a utilizarlos conozcan su propósito y sus límites. Este proceso no exige revelar anticipadamente todos los detalles económicos. Puede construirse de forma gradual, separando la formación sobre principios de gobierno y responsabilidad de la información patrimonial que el titular prefiera mantener reservada. El plan de comunicación evoluciona con la madurez de los beneficiarios y con los objetivos del titular, manteniendo separadas la formación necesaria y la información que todavía debe permanecer confidencial.

Planifiquemos conperspectiva.

Cuéntanos qué países, personas y activos forman parte de la sucesión. Te ayudaremos a ordenar las preguntas antes de decidir los instrumentos.

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